martes, 6 de diciembre de 2011

Practicidad.

Si pudiera resumir en una palabra lo más valioso que me está dejando mi debut viviendo sola, sería el título de esta entrada. Y me refiero a practicidad en un sentido muy amplio, desde las cosas más cotidianas, hasta las...no-tan cotidianas, por falta de una mejor palabra. No ser tan caprichosa a la hora de separar la ropa en la lavandería, ya que ir a las laveries es increíblemente caro. Sigo sin entender porque los pisos de aquí (por lo menos los que he visto), la gran mayoría, no tiene lavadora incluida. Practicidad, también, a la hora de planear un viaje. Esto se vuelve muy necesario cuando te ves sujeto a la normatividad de equipaje de las aerolíneas de bajo costo (Ryanair, te odio), independientemente de cuántos días vayas a viajar. Viajar no se vuelve una cuestión de andar de coqueta para salir [tipo,] bien en todas las fotos que vas a subir a Facebook a tu regreso, sino una cuestión de llevar lo mínimo indispensable. Y sobretodo, darte cuenta de que *susto*, SOBREVIVES :D
Considero que la lección de practicidad más importante viene a la hora de lidiar con tanta gente tan diferente, como sueles hacerlo cuando estás de intercambio. Suena horrible decirlo de esta manera, pero de verdad que es todo un aprendizaje. Practicidad que te enseña, sobretodo, a alejarte de la gente con mala vibra y actitud y a mantener cerca sólo a aquellos que te enriquecen tu experiencia. Encontrar el equilibrio entre portarte como una niña en plena pubertad y cortar la relación por completo o tomar el camino más inteligente y mantener una relación, pero distante. En sí, que estés consciente del tipo de relación que puedes tener con esa(s) persona(s) y hasta dónde llega. La verdad que, esta experiencia está pasando demasiado rápido como para dejármela amargar por aquellas personas que nunca son felices, que no la pasan bien en ningún lado y la idea de ver el "vaso medio lleno" les es inconcebible. Uno grande que agregar a la larga lista de aprendizajes que me van a dejar los siguientes meses. No por halagarme a mi misma, pero el darme cuenta de este tipo de cosas me hace sentir más inteligente y feliz :D

ooohh, y saben qué también me hace sentir feliz? El haber preparado (con un éxito inesperado) un spaghetti al pesto cremoso...cada semana me vuelvo menos inútil en la cocina, yaaaay :)

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