No hay que esperar milagros, porque tampoco los pedías, cuando hiciste el amor...
Es que en esta canción, Mecano habla con la puritita verdad.
Es sorprendente cómo te cambia la vida en tan poco tiempo. Me parece que no hay cosa más injusta que las mejores cosas de la vida duren tan poco, que se tenga que esperar tanto para encontrar cosas que verdaderamente valgan la pena. Pero en fin, creo que es su misma cualidad efímera lo que las hace tan valiosas y tan especiales, cual si fueran bienes de lujo.
Hace unos meses me encontraba en Argentina, aproximadamente 11,000 kilómetros de donde estoy ahora. Conocí a alguien que cambió mi vida y no lo digo en ese sentido cursi y cliché de algo que te duró 20 minutos y ya está. Fue mi primera relación para muchas cosas, pero lo más importante, la primera en la que de las dos partes, había un genuino respeto y cariño por todo lo que la otra persona es y quería ser. Una relación en la que ambas partes nos sentíamos con la libertad de ser 100% nosotros mismos y nunca sentimos el peso de esa cosa tan ridícula de "tener que cambiar por el otro". Nos bastaba eso para ser felices. Una relación natural, fluida, sin complicaciones, como siempre hubiera querido que fuera esto del amor. Bueno, lo de "no complicaciones", no es completamente cierto...
Disfrutamos de un mes verdaderamente maravilloso, que lamentablemente se fue demasiado rápido, dejándonos a los dos con ganas de mucho más. Mientras que terminó nuestra relación como pareja por acuerdo mutuo, decidimos continuar con la comunicación y un tipo de "amistad" (simplemente porque no se me ocurre una mejor palabra), a pesar de todos los factores en contra. La distancia, la diferencia de horarios (que estaban por aumentar considerablemente con mi mudanza a Francia) y sobretodo, la [pinche] incertidumbre de no saber cuándo [chingados] nos volveríamos a ver. Peor, si es que algún día nos volveríamos a ver. De esto, hace poco más de cinco meses y desde entonces, aquí estamos.
Últimamente, nos da por tener conversaciones de tres horas seguidas mínimo (sí, mínimo). Y justo ayer estábamos discutiendo sobre ese "algo" que nos hace querer seguir aquí. Ambos hemos pasado por muchas etapas a lo largo de los últimos meses. Me divertía mucho burlándome de él, porque, como buen argentino, adora el drama (a pesar de que lo niegue, jiji). Pero el karma, ni tardo ni perezoso, me devolvió todas esas burlas hace apenas una semana. Finalmente pude ponerme en sus zapatos y darme cuenta de lo que cuesta y lo que duele separarse de una persona por la que sientes tanto, sobretodo cuando las circunstancias van más allá de lo que cualquiera de los dos pudiera explicar. Duele darse cuenta (por métodos no muy ortodoxos, debo de confesar) que la otra persona está siguiendo con su vida, hasta cierto punto. Lo cual es totalmente irónico, pues yo insistí mucho sobre este punto cuando nuestra separación era inminente. Sobretodo que yo siempre me sentí orgullosa de ser una persona racional, fría (qué mentira más grande fue esta), que mantiene su distancia, que se aleja del drama. Pues noticias, querida, actualmente estás sumergida en todo esto y mucho más. Cómo se dice en mi pueblo, "estás en un hoyo y cavando otro". Ay, qué pesado. Y bien que lo pude haber evitado, pude haberlo ignorado la primera vez que me invitó a salir y ahí habría quedado todo. Pero ahí voy...
Por otro lado, qué tal si no quiero haberlo evitado, qué tal si, a pesar del drama y la complicación, soy la persona más feliz por haber ido a tomar una pizza y una cerveza con él aquel día de junio? Qué tal si el drama no es tan malo como siempre he creído que es? Independientemente de lo que pase y del rumbo que tomen las vidas de ambos, de lo que estoy segura es que no voy a olvidar ese mes jamás. Tantas imágenes y palabras que están impresas en mi mente de forma indeleble y que así quiero que se queden. Y por más que esté de acuerdo con Mecano en el punto de no esperar milagros que no se pidieron, apelo a mi niña interna que creció con películas de Disney y conservo la esperanza (por más ínfima que sea), que, si en efecto resulto ser yo lo que quieres, te dejes de cosas, seas valiente y luches por mí. Que ya te lo he dicho, las cosas que de verdad valen la pena no vienen fácil y puede ser que esto que tenemos (llámalo como quieras), caiga como anillo al dedo en esa categoría. Pero eso es algo de lo que tienes que darte cuenta tú mismo, algo que yo no puedo forzar de ti. Por ahora, aquí seguiremos...
No te lo pienses demasiado, que la vida está esperando...
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