domingo, 5 de febrero de 2012

Convencional, YO!?

Primera entrada del mes de febrero :)
Aquí, algunas definiciones de la Real Academia Española respecto a la palabra "convencional":


1. "Que resulta o se establece en virtud de precedentes o de costumbre."
2. "Dicho de una persona, de una actitud, de una idea, etc.: Poco originales y acomodaticias."
3. "Dicho de un acto, de una costumbre, de una indumentaria, etc.: Que se atiene a las normas mayoritariamente observadas."


Leído de esta manera, fácilmente podría pensarse que lo convencional es algo negativo, algo que hay que evitar. En el mundo de ahora (sobretodo cuando se estudia algo en el campo de las ciencias sociales, encuentro) existe una campaña muy fuerte contra todo lo que tenga que ver con este adjetivo. Hay una tendencia a adoptar (o simplemente, desear) un estilo de vida que se salga de todo este juego de normas, tradiciones, costumbres, expectativas, etc. Para mí, la palabra "convencional" va atada a mucho de lo que nos han enseñado nuestros padres sobre cómo deberíamos de vivir nuestras vidas o por lo menos, cómo les gustaría a ellos que lo hiciéramos. Quisieran que adoptáramos una vida en secuencia: nacer, aprender a caminar y a hablar, ir a la escuela primaria, ir a la escuela secundaria, la escuela preparatoria, la universidad, graduarse, buscar un buen trabajo, casarse, tener hijos y hacer que estos últimos repitan el ciclo. Encuentro que el vivir la vida de esta manera es demasiada presión para algunas personas. La realidad es que no funciona así para la gran mayoría. Las cosas suceden y no siempre siguen este orden. Crecemos con la idea que salirse de este orden es algo "malo" o simplemente, poco deseable. Pero, ¿qué tal si uno o varios de los elementos de esta secuencia no hacen feliz a una persona? ¿No es eso motivo suficiente para saltárselos? ¿O qué tal si, por alguna razón, uno o varios de estos elementos llegan a tu vida antes o después de lo escrito en las costumbres? ¿Automáticamente (y en todos los casos) la circunstancia pasa a ser negativa? 
Vivir en Francia me ha encontrado con gente de los cuatro rincones del mundo, todos con situaciones familiares y personales muy particulares. Curiosamente, las familias de muchas de estas personas han vivido una decepción muy fuerte con este modelo convencional y mis nuevos amigos han crecido con este sentimiento. Razón por la cual muchos de ellos lo miran con desprecio y se enfocan a no seguir el mismo camino. En más de una ocasión he escuchado chicas decir que no quieren casarse o formar una familia por distintas razones: por no querer ponerse gordas, por temor a la labor de parto, por no poder dedicarse a sus trabajos y la más drástica de todas, por no querer vivir 20 años ("por lo menos", dicen ellas) de resentimiento y emocionas reprimidas, como aparentemente lo han vivido en sus propias casas. Y no es necesario venir de un entorno familiar complicado para buscar salirse de lo convencional: otra de mis amigas, a pesar de que el matrimonio de sus padres es feliz y estable, dice que se considera demasiado solitaria como para considerar casarse, por lo menos en este momento. No es que crea que la opinión de estas chicas sea incorrecta o poco válida. Tampoco es que sea la primera vez que lo escucho, simplemente que es curioso ver cómo muchas de las cosas que se platican del otro lado del charco sobre la mentalidad europea, son ciertas. 
A lo que voy es que, la realidad cotidiana y por ende, la expectativa del futuro de estas chicas, dista muchísimo de lo que yo he vivido. Vengo de un entorno familiar muy feliz y estable y tengo una relación excelente con mis padres y con mis hermanos, de la cual cada día (y entre más gente conozco) estoy más agradecida. Mis padres se casaron muy jóvenes y desde el momento que se comprometieron, mis abuelos (los padres de mi papá) le dijeron a mi madre que no querían que trabajara, que mi papá se ocuparía de mantenerla, que ella debería de enfocarse a la casa. Seguramente que mi madre habría hecho un trabajo formidable como profesionista, pero no por ello es menos feliz ahora. Puedo decir con seguridad (porque lo veo todos los días) que mis padres son muy felices, cada uno con sus roles, por más convencionales que sean. 
Solía enorgullecerme por considerarme una persona "no convencional". Supongo que en cierta manera sí lo soy, ya que nunca me ha gustado que la gente imponga sus reglas o la manera de ver el mundo sobre mí y me diga qué hacer. Pero hoy más que nunca, me doy cuenta que difícilmente saldrán de mi boca frases similares a la que dicen estas chicas. Ciertamente, soy una apasionada de mis estudios y quiero explotarlo al máximo cuando me gradúe. Quiero continuar viajando, aprendiendo idiomas y estarme actualizando constantemente. Por otro lado, sí puedo ver en mi futuro ese toque convencional de sentar cabeza, casarme y formar una familia. No sé cómo, ni dónde, ni cuándo, ni porqué, ni con quién, ni en qué idioma, pero sí que me parece un escenario lindo. Sé que no hay ningún tipo de garantía de que esto suceda, pero me gustaría pensar que es posible para mí. Tal vez es porque recientemente haya estado enamorada o porque con cada día que pasa, aprendo a valorar más todo lo que mi familia hace por mí. En realidad, no estoy segura, pero es así. Por suerte, tengo amigas que se graduaron recientemente de mi facultad, están trabajando y además tienen un noviazgo serio y feliz. No por esto último es que estén dejando sus propios sueños y aspiraciones completamente de lado. Siguen haciendo planes para continuar sus estudios, viajar, crecer y enriquecerse intelectualmente, en un proyecto común con sus respectivas parejas. Me alienta mucho platicar con ellas, porque me hace darme cuenta de que hay un momento para todo. La opinión general es que no se puede tenerlo todo, pero supongo que esto es cierto sólo cuando se busca tener "todo" al mismo tiempo. Es inútil adherirse a una sola visión del mundo o a una sola posibilidad de futuro, porque la misma secuencia desordenada de la vida, te lo va cambiando. Es así como me di cuenta que lo tan desdeñado "convencional" no tiene nada de malo. Es más, encuentro que el esfuerzo continuo por alejarse de lo convencional, lleva a recorrer un camino bastante solitario. Por otro lado, lo "no convencional" tampoco tiene nada de malo. Lo que verdaderamente hay que evitar es el conformismo, tomar decisiones sin pasión y ver la vida como una secuencia gris y aburrida. Convencional o no, ambas, de cierta manera, son un tipo de conformismo. Hay que tener visión propia, seguir lo que nos mueve y así, ir construyendo nuestro propio camino. 
Así que, sí, puede ser que sea más convencional de lo que pensaba, o lo que en algún punto de mi vida me hubiera gustado ser. Pero me doy cuenta que no importa. La vida no se trata de cumplir una lista de requisitos de cómo vestirse, cómo hablar y cómo comportarse. No se trata de adoptar el papel de un ama de casa, un hombre de negocios, un hipster o un revolucionario y construir nuestra identidad y nuestro futuro en base a esto. Se trata de descubrir qué es lo que nos llena, caminar cada día hacia ello y sobretodo, de disfrutar el viaje: el caótico, sorpresivo, emocionante, desordenado, impredecible e increíble viaje.