Mira que yo sé el tipo de chica que soy, de dónde vengo, de lo que estoy hecha y sobretodo, lo que me merezco. Y si de algo estoy segura, es que lo que he recibido hasta ahora, está en el subsuelo de lo que me merezco. Me rehuso a ser insultada a mis espaldas, a ser el plato de segunda mesa de un tipo francés mediocre que no tiene idea de lo que quiere y sobretodo que no tiene idea de lo que se está perdiendo, si tan sólo se dignara a darme mi lugar. Sobretodo me rehuso a formar parte del estereotipo de las chicas de intercambio, me rehuso a formar parte de este "meat market". Yo soy dueña de mi cuerpo y de mis pensamientos y nadie más que yo decide con quien compartirlos, cuándo y cómo. Yo no sé quiénes creen que son estas personas o quién creen que soy yo, pero no me verán más la cara de tonta, que de eso no tengo un pelo. Juro que estos franceses me van a escuchar...
Si, de repente, te das cuenta de que puedes escuchar a las columnas hablar, no te preocupes, no estás enloqueciendo.
lunes, 21 de noviembre de 2011
De salir con franceses y cosas peores...
Este fin de semana, me he sentido muchas cosas. En este momento, lo que más me he sentido es INSULTADA. Insultada por los franceses que se creen dueños de tu libertad después de dos o tres veces que salen contigo, que sienten que tienen el derecho de decidir cuándo termina tu soltería, que si no "aflojas" o le das lo que ellos quieren, tú eres la que está mal, la que no sabe qué quiere, la que es complicada. Sobretodo, insultada por los franceses que van hablando mal de ti a tus espaldas y que tienen el descaro de poner una "buena cara" cuando te ven. Y pongo el "buena" entre comillas porque esto es muy relativo, ya que frecuentemente se ve sujeto a comportamientos pasivo-agresivos que dan a entender que hay algo más detrás de todo su espectáculo. Sobretodo estoy HARTA de ser vista como un objeto en este país, de verme inevitablemente atrapada en el estereotipo de la chica que hace su intercambio, que viene por su "experiencia à la francesa". Lo que yo he visto hasta ahora de esta, supuestamente, experiencia "única", es un mundo en el que el individualismo impera sobre todo lo demás. El otro no tiene importancia alguna, sólo se busca lo que al uno le hace feliz, que le hace sentir placer y satisfacción, lo que el uno considera "bueno" o "correcto". No hay empatía en lo absoluto, ningún tipo de voluntad por ponerse en los zapatos del otro, por reconocer que ese otro viene de una cultura, idiosincracia y forma de ver el mundo completamente distinta. Pues si esto es la supuesta "experiencia cultural", YO PASO.
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