miércoles, 25 de enero de 2012

Segundas y Terceras Impresiones.

De vuelta en Francia desde hace una semana y por ende, también volvemos al blog :) El día por fuera, parece gris y frío, pero espero poder contrarrestarlo con buena música, un buen ejercicio de escritura, muchos planes para viajes y (porqué no?) un buen chocolate caliente traído desde mis tierras :D


Otra de las grandes, grandes lecciones de una experiencia de intercambio es que la gente que conoces, rara vez es lo que parece ser. Sé que suena muy cliché, pero encuentro que mis meses en Francia lo han hecho más obvio que nunca. Son raras las personas que son genuinamente transparentes y son ellas mismas al 100% al momento que las conoces. Me consideraba una persona muy transparente (y sigo pensando que, normalmente, lo soy) pero entiendo que es difícil ser tú mismo fuera de tu contexto usual, o también (traducido un poco bruscamente desde el inglés), tu "zona de confort". Es tentador tratar de ser alguien más, pues al llegar aquí, tu personalidad se convierte en una pizarra blanca. Nadie te conoce, nadie te ha visto jamás, nadie sabe cómo te comportas en clase, en fiestas, si eres callado o hablador, si bebes mucho o poco, si fumas, si te gusta o no el helado de pistache, si eres buen o mal amigo. Es muy fácil inclinarse a probar cosas nuevas, a desarrollar una parte de ti que ni siquiera sabías era posible o imaginable. En lo personal, siento que sigo siendo la misma persona, pero sí he llegado a sentir barreras para ser "completamente yo" en ciertas situaciones. En ocasiones, me reprimo cuando quiero ser más franca, omito ciertos comentarios, dejo de reír ante situaciones en las que normalmente lo haría...cosas bastante superficiales. Y no es que no quiera hacerlo, simplemente es que no lo siento natural en este contexto que, en los primeros meses, parecía tan extraño. Lo he vuelto a sentir un poco a mi regreso. Supongo que es de esperarse. 


He confirmado esta impresión particularmente con dos de las chicas que he conocido aquí. Volveré a usar sobrenombres, a riesgo de estar revelando cosas que no debería. Pero este blog sigue siendo "privado", hasta cierto punto, así que supongo que estará bien. En fin, sigamos...
La primera de estas chicas, llamémosle Vera, es alguien cuya primera impresión no fue muy agradable. He convivido y sigo conviviendo con ella en algunos cursos y me parecía una persona bastante...estirada. Algo antipática, muy complicada, parecía estar de mal humor todo el tiempo. Sobretodo me molestó el haberle prestado mi tarjeta de biblioteca y que me la haya regresado más de tres semanas después, no importa que fueran los días de exámenes y trabajos finales y que yo también pudiera llegar a necesitarla. Suena a capricho de quinceañera, lo sé, pero me molesta mucho la gente que abusa de tu confianza. En fin, recientemente me enteré que esta chica ha pasado por situaciones muy complicadas desde que llegó a Francia. Aparentemente, ha tenido muchos problemas con su casera y vive un ambiente bastante hostil gracias a ello. Tuvo problemas con algunos de los profesores también, sobretodo a la hora de exámenes finales. Todo esto en un lugar que está a más de 11,000 kilómetros de su ciudad de origen y teniendo que pasar las fiestas navideñas lejos de su familia y su novio de seis años, con el que vivía antes de llegar a Francia y con el que también ha estado teniendo problemas. Bueno, con ese tipo de situaciones, quién no estaría fastidiada y de mal humor constantemente? Sobretodo por el hecho de que ella tiene muchos deseos de seguir aquí, pero parece que tanto Francia como su país de origen le piden a gritos que vuelva. 
La segunda chica, llamémosla Ali, me confesó hace unos días que descubrió hace dos años que es lesbiana. Me explicó que se reserva en contárselo a mucha gente, por malas experiencias que ha tenido en el pasado: amigas que se han alejado cuando se enteraron, cosas así. Mientras ella y yo hemos tenido una buena relación desde el inicio, me dijo que quería conocerme un poco más para averiguar cómo me lo tomaría, si la noticia cambiaría la relación que hubiera entre nosotras. Me dio mucha risa que (aparte que todo me lo dijo en inglés, cuando las dos hablamos español como lengua materna) me aclaró que no estaba interesada en salir conmigo (en fin, ella se lo pierde, ¿que no? Jaja). Me impactó mucho que incluso su mamá no lo supiera y eso que ellas dos tienen una relación muy cercana. Me parecía muy extraño que el semestre pasado, después de estar viéndonos mucho junto con otras chicas españolas, de repente ella decidiera tomar distancia. Me imaginé que debía tener sus razones, siempre me pareció ser una chica bastante reservada. Imagino que ha de ser difícil cargar con algo así, sobretodo sin poder decírselo a las personas que más te importan, ni poder ser tú misma al 100% con ellas. Algo así tiene que volver muy necesaria la distancia. 


En fin, doy estos dos ejemplos porque son los más claros y recientes. Pero esto es algo que sucede todos los días, con casi cualquier persona con la que convivimos. Es algo así como el efecto de los carnavales o las borracheras, pero en un contexto cotidiano. 


Ahora me doy cuenta que esto es parte de lo que me pasó con R ya hace algunos meses, que también compartí en este blog. Me prometí que jamás lo idealizaría y terminé haciéndolo. Con él, este concepto es un poco paradójico. Por un lado, es alguien que dejé entrar a mi vida de una manera única, que ciertamente es muy especial y que muy difícilmente voy a olvidar. Por otro lado, sólo es un chico, que hace y piensa las mismas cosas que los otros millones de chicos que hay en el mundo. Me viene muy bien esta reflexión: justo ayer leí El Principito por primera vez en francés. Cuando hace su viaje al planeta Tierra, se encuentra con un montón de rosas, que en apariencia física, eran idénticas a su rosa, la que tenía debajo de un globo de vidrio en su planeta. Pero la diferencia es que esta última era SU rosa, lo cual la distinguía permanentemente de cualquier otra que se pudiera encontrar. Lo mío es un poco a la inversa, pero se entiende la comparación, ¿no? Aunque debo confesar que, parcialmente, es lo que me digo a mi misma para sentirme mejor en los días que me pongo triste, sobretodo cuando el clima lillois no ayuda. 


Justo hoy leí una frase que dicen que es de Shakespeare (aunque en realidad no estoy muy segura, pero en este momento, da igual). Decía que la clave para la felicidad constante, es no esperar nada de nadie, ya que esperar siempre duele. No podría estar más de acuerdo y no lo digo en un tono pesimista. Siento que, a lo que se refiere, es que hay que querer a las personas como son y saber apreciar sus formas particulares de mostrarnos su cariño o su aprecio, por más que disten de lo que nosotros quisiéramos. Como dijo Gabriel García Márquez (de esta sí estoy segura): "Solo porque alguien no te ame como tú quieras, no significa que no te ame con todo su ser." Difícil de afrontar a veces, pero si sabes asimilarlo, debe de ser muy consolador. 


En fin...hoy ha habido un poco de todo. Me siento muy feliz por haber hecho esto, no he lavado mi ropa aún, pero sigo sintiendo que ha sido una hora productiva. Espero que, al que lea el palabrerío que he dejado hoy o en cualquiera de las ocasiones anteriores, le sirva de algo. Bonito día :)



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