No todos los días se tiene la suerte de conocer a gente como tú, una chica tan única. Por breve que haya sido, me siento muy afortunada de que nos hayamos cruzado: una chica sin miedo, valiente, de las mujeres con más agallas que he conocido. Alguien que combina lo mejor de los dos mundos: la simpatía y la calidez de una mexicana, con la tenacidad y la fuerza de carácter de una española, tu herencia cultural de la que tanto te enorgulleces.
Siento mucho el no haber sido una mejor amiga, no haber estado tan al pendiente de ti, como tú lo estabas de mí. Hemos estado en contacto durante los últimos meses; de hecho, repasando nuestras conversaciones por Facebook, noté que la última vez que hablamos directamente, fue el 24 de diciembre del 2011. Pero honestamente, no recuerdo la última vez que nos vimos en persona, lo cual me entristece muchísmo. Siento no haberte dedicado el tiempo que merecías, sobretodo porque sé que lo necesitaste mucho en los últimos meses.
Gracias por haberme confiado tantas cosas, a pesar del poco tiempo que llevábamos de conocernos y de realmente estar en contacto. Gracias por haberme acompañado a ese concierto de Coldplay el 11 de marzo del 2010. Creo que ese fue el punto en el que realmente comenzó nuestra amistad. Gracias por preocuparte por mí, por constantemente preguntarme cómo estoy, por hacerme sentir necesitada, confiable, apreciada. Ojalá hubiéramos podido ir a un segundo o tercer concierto de Coldplay o que yo me hubiera dado el tiempo de ir a tomar vampiros en el balcón de tu casa.
Gracias por tu luz, por regalar tu amistad sin preguntas ni restricciones ni condiciones. Harás mucha falta en este mundo que por alguna razón quiere volverse frío e insensible. Estoy segura que vayas a dónde vayas, seguirás ofreciendo tus oídos, tu hombro, tus palabras, tu buena vibra y harás sonreír al que se te cruce. Te quiero, Elyssa Sanfiz Garza y no te olvidaré.
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